Ribe, ciudad más antigua de Dinamarca

Ribe es la ciudad más antigua de Dinamarca y se encuentra situada en el suroccidente de la península de Jutlandia y durante la edad media fue un puerto muy importante de este país. En este lugar los visitantes pueden experimentar muchas cosas caminando alrededor de las calles empedradas que tienen a sus lados hermosas casas antiguas y una atmósfera que pareciera que se está en otro siglo.

Para llegar allí se puede hacer en tren cada hora desde la ciudad de Esbjerg durante las horas del día y con una menos frecuencia durante la noche hasta alrededor de la media noche. Allí también llegan trenes desde Tønder con frecuencias similares, Ya estando en la estación del tren de Ribe, que está en la parte oriental de la ciudad, se puede caminar entre cinco y diez minutos para llegar al centro.

Ribe se fundó entre el 704 y 710 d.C.

En Ribe existen varios lugares que son muy visitados entre los turistas como son la Catedral Ribe que es popular debido a la gran vista que se puede tener desde la parte alta de la torre de la iglesia, desde donde se ve por completo la población dando la impresión de los orígenes vikingos y medievales de ella; también el Castillo Ribe que son en realidad las ruinas de la edificación y que era un buen lugar para mostrar las capacidades de defensa y del poder histórico del lugar.

Desde el primero de mayo hasta el quince de septiembre los turistas pueden acompañar al vigía nocturno de Ribe en su ruta por las calles antiguas y zigzagueantes en la que canta y habla fuerte para alertar a los ciudadanos que la hora de dormir está llegando. Además durante ese recorrido este personaje también cuenta a sus acompañantes varias historias sobre las inundaciones, los incendios y las brujas que se han presentado en esta población danesa.

Así es Ribe, la ciudad más antigua de Escandinavia

Puede ser que el nombre de Jutlandia le lleve a uno a pensar de forma inmediata en barcos, vikingos y mares. No iríamos mal desencaminados; es más, desde luego que en esta península que abarca buena parte de Dinamarca y el norte de Alemania esperan museos y hallazgos de tan icónica civilización.

En la misma localidad que este texto acontece, Ribe es un lugar con nombre propio cuando de vikingos se habla gracias a un museo vivo donde es incluso posible pasar una temporada bebiendo de cuernos y durmiendo al aire libre cubierto de pieles. Pero es éste solo uno de los tantos alicientes que tiene este pequeño y desconocido rincón del suroeste de Jutlandia, que es, además, la ciudad más antigua de Escandinavia.

Para entender la creación de Ribe hay que retroceder unos 1.300 años e imaginarse a los primeros comerciantes internacionales escogiendo este punto junto al mar Báltico rodeado de marismas, verdes campos y granjas como el punto estratégico perfecto para crear un puerto comercial y un asentamiento clave para acceder al resto de países nórdicos.  Concretamente la historia marca la fundación de Ribe entre el 704 y 710 d.C., poco antes del comienzo de la llamada Era Vikinga (793 – 1066 d.C.). De hecho, Ribe pronto se convertiría en un asentamiento vikingo pacífico, rico y poderoso, tal como han demostrado restos arqueológicos como un peine o un pequeño plato de hueso con inscripciones rúnicas.

Cuchillos del Museo Vikingo de Ribe.

Junto al puerto, creado en el caudaloso río que cruza la ciudad, nacerían un conjunto de viviendas y talleres, así como un agitado mercado, en unas calles que aseguran los arqueólogos siguen ubicadas bajo los actuales suelos empedrados de la ciudad, pintoresca y con una estampa medieval posterior en la que cerca de un centenar de estructuras están protegidas por Patrimonio.

Con un buen número de museos, tiendas y restaurantes en los que perderse durante un día, es Ribe además un punto clave de entrada para acercarse a visitar las marismas del vecino Parque Natural del Mar de Wadden. Apetecible y llena de planes, he aquí un paseo por la primera ciudad que se fundó en Escandinavia.

UN PASEO POR LA HISTORIA VIKINGA

Si se llega a Ribe en tren, una pequeña estación algo destartalada recibe al visitante. Su aire decadente nada tiene que ver con la magia que se respira en su pequeño casco histórico, al que apenas hacen faltan cinco minutos para llegar.

Sin embargo, antes de dejarse sorprender por sus calles y casas de madera lo mejor es adentrarse en el edificio situado delante de la propia estación. En el Museo Vikingo de Ribe (Odins Pl. 1) espera una clase de historia a golpe de hallazgos arqueológicos de la época vikinga y posterior Edad Media escandinava, que hicieron de Ribe epicentro de poder.

Ubicado en el edificio principal de la central eléctrica de la ciudad, datada de 1926, el museo permite adentrarse entre los mercaderes del siglo VIII o deleitarse con sus vitrinas llenas de monedas, joyas y otros elementos encontrados. Existen visitas guiadas y una divertida sala de juegos para niños ambientada que hará las delicias de los adultos. ¿Quién se apunta a una pelea de espadas?

Hablando de vikingos, Ribe tiene un interesante centro vikingo, perfecto para todas las edades. Ubicado a unos tres kilómetros de la ciudad espera un museo vivo en la que trabajadores y voluntarios locales viven como lo hacían los vikingos hace 1.200 años.

En una aldea reconstruida con todo lujo de detalles y completamente fiel a la realidad, pues se han seguido de forma estricta los estudios y conclusiones de los arqueólogos conocedores de la zona, el visitante puede pasearse y vivir en primera persona ese Ribe, primero vikingo y después cristiano, pudiendo entrar en las casas, pasear entre animales vivos y presenciar en directo cómo se fabricaban las armas y se teñía la ropa, así como aprender de cocina vikinga, talla en madera y hasta tiro con arco.

Eso sí, Ribe VikingeCenter (Lustrupvej 4solo abre durante el verano, momento en que cualquier aficionado debería echar un ojo a la posibilidad de alojarse aquí (viviendo como un vikingo, claro).

Ribe VikingeCenter

UNA CATEDRAL DE ALTURA

Parada importante para los peregrinos que se dirigían a Roma, la primera catedral de Dinamarca se crearía también en Ribe. Lo haría sobre la antigua ermita que un misionero cristiano erigiría frente a una ciudad que terminaría convirtiéndose al cristianismo en el siglo XII.

De hecho, el mencionado centro vikingo recuerda en una réplica dicha pequeña construcción que en el siglo XIII sería sustituida por la imponente construcción de cinco naves que domina la plaza principal de la ciudad.

Imponente debía resultar en su época esta construcción con dos torres gemelas en piedra de toba. Y aún lo sigue siendo la Iglesia de Nuestra Señora de Ribe tras las renovaciones que llevaron a añadirle un cuerpo en ladrillo y una tercera torre, la más alta y visitable un siglo más tarde.

La Catedral es previa al gran incendio de 1580

Y aunque por fuera enamore, en su interior espera el monumento sepulcral más antiguo de Escandinavia, erigido por el rey Valdemar el Conquistador a un hijo que murió, y los 248 escalones que permiten ascender a la Torre de los plebeyos, que funciona como torre de vigilancia, torre de tormentas y punto perfecto para disfrutar de las vistas.

Es la catedral uno de los pocos ejemplares previos originales al terrible incendio que sufrió la ciudad en 1580, donde cerca de 200 casas desaparecieron bajo el fuego.

Reconstruidas en el estilo original, pero ya datadas de los siglos XVII y XVIII como numerosas cartelas, recuerdan la plaza y la vecina calle principal central de Ribe que sigue emanando esa magia medieval donde la madera se mezcla con el típico ladrillo de las construcciones danesas y fachadas de colores que recuerdan al icónico puerto de Copenhague.

Sin duda, merece la pena darse un paseo por las calles aledañas, serpenteantes y empedradas, para sentir que se ha viajado en el tiempo.

TIEMPO DE BRUJAS

Del pasado medieval de Ribe no solo se percibe en su urbanismo, también en un peculiar museo que recoge uno de los momentos más oscuros de la historia de la Humanidad: las cazas de brujas.

Los juicios por brujería fueron frecuentes en Ribe y un museo dedicado a ello invita a descubrir tan oscura época. Abierto el pasado 2020, es HEX (Sortebrødregade 1), el primer museo de su tipo en Dinamarca. Aquí espera un recorrido por la lacra que asoló el país durante los siglos XVI y XVII centrándose en la historia real de una mujer quemada en Ribe y cuyo nombre recuerda una placa conmemorativa en la ciudad: Maren Spliid.

Artefactos que usaba la gente para protegerse de las supuestas brujas, así como herramientas de brujería, conviven en un espacio interactivo donde aprender sobre los juicios que asolaron no solo Ribe, sino Europa entera.

Sin duda el espacio deja los pelos de punta; así que para cambiar de aura, no hay nada mejor que virar hacia otra historia de Ribe algo más noble.

Calles de Ribe

En la misma dirección espera el Museo Jacob A. Riis, un lugar donde descubrir la historia de Jacob, un oriundo de Ribe que se fue a las Américas en 1870 para terminar convirtiéndose en una de las voces más comprometidas con la pobreza y las penurias de los inmigrantes del Lower East Side neoyorquino.

Sus fotografías terminarían formando el famoso libro How the Other Half Lives: Studies Among the Tenements of New York (Cómo vive la otra mitad: Estudios entre las viviendas de Nueva York), un tratado visto por la historia como clave en la reforma social.

ENTRE MARISMAS Y MIGRACIONES PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD

El Parque Nacional del Mar de Wadden es una joya poco conocida por la población general, pero un secreto bien guardado entre los amantes de las aves por el fenómeno conocido como Starling Magic, una experiencia en la que entre 100.000 y 400.000 estorninos bailan juntos en el cielo en primavera y en otoño.

Es al atardecer cuando se puede disfrutar de este fenómeno en el que bandadas negras parecen teñir el cielo de negro durante segundos en un vibrante baile de formas sinuosas. Existen varios puntos perfectos para enamorarse de la postal, así como excursiones organizadas por el propio Centro de Interpretación Vadehavscentret (Okholmvej 5).

De hecho, si la temporada de viaje no coincide con tan bello fenómeno que no cunda el pánico; el magnífico centro de interpretación está abierto todo el año para ofrecer una completa y didáctica muestra en la que bailar al ritmo de los estorninos, además de descubrir la rica avifauna que habita el mar de Wadden, Patrimonio Mundial de la UNESCO y el parque nacional más grande, llano y húmedo de Dinamarca.

Desde la magnífica arquitectura diseñada por Dorte Madrup se puede acceder fácilmente al parque y a puntos mágicos como Vandhøjde Mandøvejen, en donde es común encontrarse a locales y turistas paseando por los humedales, o admirar la carretera que con las mareas desaparece cada día en Rasteplads, punto de salida para cruzar hasta la vecina isla de Mandø.

De hecho, quien quiera cruzar, debería hacerlo en los tractores-autobús preparados para ello, pues corre el riesgo de quedarse a medio camino si se desconoce la zona. Encontrarse con las focas del mar de Wadden merecerá la pena, eso seguro.

Cómo llegar. No hay conexión directa en tren, pero sí una línea desde Esbjerg st, estación con conexiones directas a Copenhague u Odense.

Para comer. Existen múltiples opciones en Ribe para comer o cenar; sin embargo, uno de los lugares más emblemáticos y de mayor calidad espera en Quedens Gård (Overdammen 10), un histórico café del siglo XVI donde el brunch y sus hamburguesas no dejan indiferentes ni a locales ni a visitantes.

Además, dentro del Parque Natural Kammerslusen (Bjerrumvej 30) se erige como una parada ineludible para disfrutar de un icónico dique así como para llenar el estómago. Este coqueto e histórico restaurante lleva más de 100 años en funcionamiento junto a la presa que lleva su mismo nombre, y desde hace un par, se ha reconvertido en un lugar donde sorprenderse con cocina local con toques de autor y alta cocina. Recomendable pedir la cerveza artesanal nacida en la propia Ribe.

Dónde dormir. Entre las últimas aperturas de la ciudad está el hotel Vadehav (Sct. Peders Gade 16), un coqueto espacio de tan solo seis habitaciones ubicado en la segunda planta de un albergue rural a las afueras de Ribe.

Alquiler de coches. En caso de recorrer el parque natural se recomienda alquilar un vehículo. CB Auto (75 42 36 11).

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